miércoles, 2 de septiembre de 2009

La Salle: Cincuenta años en Guinea Ecuatorial


Los patios del antiguo Instituto Laboral “La Salle”, de Bata, se poblaron de colorido y fiesta el pasado día 28 de febrero para acoger de nuevo en su seno a muchos de los que los habían utilizado en sus primeros años de existencia, cuando Guinea Ecuatorial sólo era, todavía, la única colonia africana que España poseía en zona subsahariana.

Ahora, cincuenta años después, muchos de aquellos primeros alumnos son empresarios, ministros, profesores… en su país y fuera de él. Uno de ellos, Teodoro Obiang Nguema, ha llegado a la Presidencia de la República y quiso ser precisamente él quien, junto al Hermano Superior General de los Hermanos, Álvaro Rodríguez, presidiera el acto central de las celebraciones.

Para los hijos de los leprosos
Cuando los Hermanos llegaron por primera vez a Bata, en verano de 1958, los colonos blancos allí establecidos se llenaron de alegría. Por fin tendrían profesores de categoría para sus hijos. Pero se equivocaban de pleno, porque los Hermanos no venían a atender a los niños blancos de los colonos, sino a gente mucho más pobre.

En efecto, los lasalianos habían sido convocados a Bata para hacerse cargo de la educación de los hijos de los leprosos de las dos leproserías de la parte continental del país: Micomeseng y Bata. Las religiosas que dirigían dichos centros se habían encargado de acompañar los primeros pasos escolares de esas criaturas marginadas, pero los niños crecían y se hacía preciso encontrar con urgencia gente más especializada en la educación de jóvenes y, sobre todo, un plan completo de formación y posibilidades reales para ponerlo en práctica.

Los Hermanos fueron los elegidos para esta labor, después que otras congregaciones no lo vieran claro y rechazaran el encargo. Así nació la primera obra de los Hermanos en Guinea, un bachillerato laboral agrícola-ganadero con su internado correspondiente.

En torno a esta obra se formarían también algunos de los primeros políticos serios del país, como quedaría bien de manifiesto con la llegada de la Autonomía, en 1964.

Expansión y derrumbe
Esta misma fecha supuso también para los Hermanos un incremento muy serio de sus compromisos escolares en Guinea y el paso definitivo a la historia del país como impulsores, en la Región Continental del mismo, de la educación secundaria, profesional y, sobre todo, de la formación de maestros de primaria. Los primeros dos Hermanos llegados, que al inaugurar el primer centro lasaliano en Guinea se habían multiplicado por cuatro, llegarían ahora a ser más de treinta; claro que el Instituto había abierto otras dos comunidades en el país: una en la capital, Santa Isabel -hoy Malabo-; la otra en la ciudad más importante del interior de la Región Continental guineana, Ebebiyín.

En 1968 llegó la Independencia de Guinea y, con ella, el poder cambió de manos: de las autoridades coloniales españolas, grandes valedoras de los Hermanos, al primer presidente ecuatoguineano, Francisco Macías, enfermo mental que comenzó enseguida a ver enemigos y fantasmas de todas partes, y, en consecuencia, llenó el país de terror y de sangre.

Los Hermanos, seriamente amenazados en su integridad física e impedidos para llevar a cabo sus ocupaciones escolares y catequísticas con cierta normalidad, decidieron salir momentáneamente del país. Sin embargo, a pesar de sus repetidos intentos por regresar a él, no pudieron hacerlo hasta once años después, cuando ya el presidente del país era otro: un viejo conocido de los primeros tiempos, Teodoro Obiang Nguema, que había derrocado a su tío, Francisco Macías, en un rápido golpe de estado.

Una nueva etapa
Los últimos días de 1979 marcan el regreso de los Hermanos a sus queridas tierras ecuatoguineanas, invitados, junto con otros religiosos, por el nuevo Presidente. Los Hermanos que retornan son ahora ocho, llenos de entusiasmo, pero encuentran el país en ruinas, sin nada que poder comprar en las tiendas, por más que uno pudiera tener dinero, con la gente atenazada por un miedo que les impedía relacionarse normalmente con los recién llegados y casi acercarse a ellos… A los Hermanos se les cae el alma a los pies y, ante el paisaje material y humano que se desvela ante sus ojos, deben reorientar algunas de sus primeras previsiones y adecuarse a las necesidades y condiciones de Guinea.

Decidirán dedicarse al Instituto de Bachillerato de Bata y a la Escuela Normal, fundados ambos por La Salle, pero convertidos ahora en centros oficiales. Al mismo tiempo, intentarán poco a poco poner de nuevo en pie algunas de las muchas actividades apostólicas que tantas satisfacciones les proporcionaran durante los tiempos de la Colonia: Legión de María, catequesis infantil y juvenil, deporte, música, visita a los poblados para promocionar la agricultura y ayudar a sus líderes, etc. Económicamente les apoyan la cooperación oficial española al desarrollo y la solidaridad de los lasalianos españoles.

Son años duros que, poco a poco, van dando frutos. Pronto hay jóvenes guineanos que desean ser Hermanos, para los que hay que pensar en alguna estructura seria de formación. Se construye así para ellos en Bomudi un postulantado, que se inaugurará a principios de 1987; será la primera propiedad del Instituto en Guinea.

El compromiso de los Hermanos con los centros oficiales sigue su curso, aunque cada vez hay más profesores guineanos formados que pueden hacerse cargo del trabajo de los religiosos blancos. Por otra parte, el clima político voluble y lleno de misteriosas insidias complica cada vez más el trabajo de los religiosos en los centros del Estado.

La Salle hoy en Guinea Ecuatorial
Parece, pues, que va llegando la hora de cerrar esta etapa y ponerse progresivamente a organizar centros propios, con identidad netamente cristiana y lasaliana, que sigan prestando servicios impagables a la niñez y la juventud guineana, pero con la menor ingerencia posible de las autoridades políticas. Nos hallamos a mitad de la década de los noventa; está comenzando la tercera etapa de la actuación de los Hermanos en Guinea Ecuatorial.

Los Hermanos presentes hoy en el país son doce, tres de ellos nativos: un camerunés y dos ecuatoguineanos. Tres Hermanos guineanos más se preparan en el exterior para tomar el relevo de sus Hermanos blancos en las debidas condiciones.

Los Hermanos dirigen actualmente en Guinea tres centros de otros tantos niveles educativos: una escuela primaria y una escuela taller con tres especialidades profesionales -carpintería, secretariado y electricidad-, sitas ambas, junto al postulantado, en Bomudi. Y un centro de Bachillerato en Lea.

Una tercera comunidad, localizada en los edificios lasalianos primitivos de Bata, acoge a algunos Hermanos que trabajan en los dos centros lasalianos antedichos y a otros que llevan a cabo actividades diferentes, como animar la Escuela Diocesana de Catequistas o, simplemente, estudiar.

Los Hermanos, además, como han hecho siempre, colaboran intensamente en la pastoral juvenil de las parroquias de Bata, así como en muchas actividades de formación del profesorado y vida religiosa en general.

Un futuro prometedor
El siglo XXI ha llegado cargado de buenas noticias para los lasalianos guineanos. A la celebración de los cincuenta años de la llegada de los primeros Hermanos a estas tierras, se ha unido la decisión –impulsada por el enorme interés y apoyo de las autoridades guineanas para que así suceda- de remodelar por completo las instalaciones del antiguo Instituto Laboral La Salle, de Bata, para adaptarlo a las nuevas necesidades de la educación del país.

Y ahí tenemos a los Hermanos, sentados de nuevo, sopesando, imaginando, soñando con nuevas realizaciones lasalianas que sirvan a niños y jóvenes guineanos de trampolín de ingreso en una sociedad que está entrando en una nueva fase de su evolución histórica y demanda como nunca personas con una óptima formación en lo técnico, en lo humano y en lo cristiano, de modo que orienten las realizaciones de su país por vías de paz, progreso para todos y solidaridad con los que menos tienen. ¡Ojalá todo resulte a pedir de boca!

Hermano Josean Villalabeitia

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